Certificado 80 PLUS para fuentes de alimentación: tipos y características

2022-08-20 05:48:03 By : Mr. Mike Wu

Una de las características técnicas que podemos ver en las fuentes de alimentación es el certificado 80 PLUS, de las cuales existen diversas variantes que nos indican su nivel de calidad, así como sus especificaciones. Dado que es un elemento importante en la compra, hemos decidido hacer una comparativa entre los diferentes niveles y que significan cada una. Por lo tanto, ¿qué es un certificado 80 PLUS y cuántos hay?

La compra de la fuente de alimentación de tu PC es muy relevante, ya que no solo tienes que escoger la que te dé la potencia necesaria para alimentar a todo tu ordenador, sino también que esta tenga la suficiente eficiencia a la hora de transformar la energía eléctrica. Las certificaciones 80 PLUS nos ayudan a conocer como de bien trabaja la PSU que le hayamos instalado a nuestro PC de sobremesa.

Se trata de una certificación que los diferentes fabricantes de fuentes de alimentación (PSU, siglas en inglés) han consensuado cumplir a la hora de manufacturar estos productos que fabrican. Esto sirve como ayuda al usuario final a conocer tanto las especificaciones, como el nivel de eficiencia de la fuente al convertir toda la energía eléctrica para alimentar el ordenador.

No olvidemos que lo que hace una fuente de alimentación, es convertir la corriente alterna de la toma de corriente a corriente continua, pero en dicho proceso ocurre una pérdida de energía. La denominación 80 PLUS viene por el hecho que son fuentes de alimentación que tienen una eficiencia mínima del 80% por lo que el resto de la energía (el 20%) se pierde en forma de calor. Esto se traduce en que si una fuente de alimentación con certificación 80 PLUS tiene una potencia de 1000 W, como mínimo está debería poder suministrar 800W.

Nota: Debemos tener en cuenta que todos el calor generado por cualquier componente (SSD, procesador, gráfica, etc) es energía transformada en calor que se considera perdidas. No existe ningún material o componente sin perdidas por calor.

Por lo que como habréis ya deducido con la explicación, bajo la certificación 80 PLUS los diferentes fabricantes de PSU hacen referencia a sus fuentes de alimentación tienen una eficiencia igual o superior al 80%.

La certificación 80 PLUS nace en 2004, sin ningún tipo de añadido en el nombre en su versión más clásica de todas, ofreciendo el mencionado 80% de eficiencia. Posteriormente este nivel de certificación se paso a denominar como 80 PLUS White. Esto fue en 2008, cuando se añadieron las certificaciones 80 PLUS Bronze, 80 PLUS Silver y 80 PLUS Gold. En 2009 se añadió la 80 PLUS Platinum para terminar con la 80 PLUS Titanium en 2012.

Desde aquel entonces no se han creado nuevos niveles y los fabricantes han cumplido la certificación en sus fuentes de alimentación.

Una de las cosas para entender a las fuentes de alimentación con certificación 80 PLUS es el factor de potencial. Se consigue tomando por un lado la potencia real medida que entrega la fuente de alimentación para dividirla por la potencia aparente, la que se obtendría al multiplicar los voltios por los amperios.

La fuentes de alimentación por lo general tienen un factor de potencia de 0,7 o 0,75. Algunas tienen lo que se llama corrección del factor de potencia que hace la cifra pueda aumentar hasta el 0,9. Pues bien, las fuentes de alimentación con certificación 80 PLUS hacen uso del PFC para conseguir una mayor eficiencia a la hora de convertir la corriente alterna en corriente continua.

Hay que tener en cuenta que una fuente de alimentación es un circuito electrónico analógico y suelen utilizar un condensador para operar con el voltaje de la electricidad continua. Dicho condensador puede sufrir un cambio de fase durante la conversión de un tipo de corriente a otro, lo que puede llevar a que el factor de potencia baje. Por lo que el PFC no deja de ser un circuito adicional que se encarga de corregir tales pérdidas.

Los fabricantes deben pagar para que se certifiquen sus fuentes de alimentación. Esta cuota, cabe destacar, que es una cuantia bastante importante. En ese momento la fuente se somete a ciertas pruebas de carga en las que se mide su eficiencia a diferentes niveles de carga y, en base a los resultados, se les entrega una u otra etiqueta 80 PLUS que define su eficiencia mínima.

Debajo podeís ver la captura de la certificación de una fuente de alimentación de Antec. Se ve como se miden voltajes en los diferentes canales, así como los vatios de entrada y salida (y con estos, se calcula la eficiencia) en situaciones del 20%, 50% y 100% de carga (en los últimos tiempos también se mide la eficiencia al 10% de carga). Podéis ver en el ejemplo que para dar 1202 vatios de salida, esta fuente necesita 1382 vatios de entrada, entregando una eficiencia del 87% al 100% de carga.

Estas pruebas son bastante rigurosas y fiables, y denotan efectivamente la eficiencia de una fuente de alimentación y por lo tanto definen las características de los certificados como tal.

Ejemplo el reporte de certificación de una fuente de alimentación SG-1200 de Antec

La etiqueta de certificación sirve para informar visualmente y de manera sencilla al usuario de la calidad del producto. Vendría a ser similar a otras certificaciones, como la eficiencia energética de los electrodomésticos. Pero este certificado 80 PLUS presenta diferentes deficiencias importantes.

Este certificado inicialmente era interesante, pero con la evolución del hardware informático, se ha quedado obsoleto. Únicamente se miden parámetros en cargas del 20%, 50% y 100%, además de cargas en el 10% para el certificado 80 PLUS Titanium. Lo que sucede entre estos niveles de cargas no se contempla en el certificado.

Otra de las deficiencias es que todos los test se realizan a una temperatura estandarizada de 23 °C. Dicha temperatura dicha mucho de ser la típica de un ordenador gaming. La colocación de la fuente, el tipo de caja y el uso pueden variar la temperatura de básica dentro de un equipo informático. Además, debemos tener en cuenta las temperaturas del entorno, ya que en verano en muchos puntos de España podemos superar los 30 °C sin problemas.

Otro de los problemas que presenta este certificado es la tensión de trabajo utilizada en los test. Los test se realizan a una tensión de 115V, que es la tensión utilizada en Estados Unidos y otros países. En España, y en Europa, se ha normalizado la tensión de 230V. Lo que se hace es una extrapolación de los resultados, que no es el mejor método.

Como vemos, los test realizados son poco realistas.

Desgraciadamente, no se ofrece un listado de fuentes de alimentación que han sido certificadas. Esto hace que nos debemos fiar de los fabricantes de las fuentes de alimentación. Fabricantes como Corsair, Antec, FSP, Cooler Master, Gigabyte, ASUS y otros reconocidos, son confiables. Pero pueden existir fabricantes más “exóticos” de los que no debemos fiarnos.

Un caso bastante claro es un fabricante chino de fuentes de alimentación que presenta una de estas etiquetas. La realidad es que parece bastante probable que un fabricante chino certifique su fuente de alimentación. Esto no quiere decir que no existan o que las fuentes que ofrecen sean intrínsecamente malas, puede ser un buen producto.

Esto hace que debamos estar muy atentos a la hora adquirir una fuente de alimentación. Debemos ir a fabricantes reconocidos y dudar de fuentes de alimentación con precios muy bajos, ya que posiblemente no cumplan.

Según las especificaciones ATX, la eficiencia en la tensión de 5VSB debe ser medida. La certificación 80 PLUS se salta esta tensión y no la verifica. Dicha tensión es importante.

El certificado actualmente toma en consideración las tensiones de +12V, 5V y 3.3V. Adicionalmente, toma en consideración la tensión de -12V. Destacar que esta última tensión se considera irrelevante en las especificaciones ATX. El motivo es que ningún componente moderno hace uso de esta tensión de -12V.

Aun con el ordenador apagado y el interruptor de corte de la fuente de alimentación en estado apagado, sigue existiendo un consumo. Dicho consumo es parásito o fantasma, es muy bajo, pero sigue existiendo. La mayor parte de esta energía se desperdicia en el circuito 5VSB.

La Unión Europea, desde 2010, tiene la directriz ErP Lot 6 sobre los productos electrónicos que tienen consumo energético. Se estableció que el consumo en espera (en los casos destacados más arriba) debe ser inferior a 1W. Actualmente, se ha reducido a 0.5W.

Existe además una directiva ErP Lot 3 que establece parámetros para ordenadores y servidores. Se obliga a consumir menos de 5W cuando la carga es igual o inferior a 2.75W en el circuito 5VSB.

Dicho parametro no se mite en este certificado.

El problema de las certificaciones 80 PLUS no es otro que para cumplir con cada una de ellas no se tiene en cuenta los niveles de consumo bajos. ¿A qué nos referimos con esto? Pues a que mientras en los niveles de carga son bajos, como por ejemplo que el PC lo tengamos apagado o en reposo, entonces los fabricantes no tienen por qué mantener altos niveles de eficiencia.

Esto significa que si el nivel de carga necesaria del PC es bajo, nos podemos encontrar no solo con que la eficiencia de la PSU no siga lo que diga dicho nivel de la certificación 80 PLUS, sino que además puede ser que este por debajo del 80%. Claro está que los dispositivos de bajo nivel de consumo utilizan sus propias fuentes de alimentación ya pensadas para manejar niveles de potencia mucho más bajos.

A simple vista las diferencias entre las diferentes certificaciones pueden parecen muy pequeñas, pero el nivel de la circuitería de la fuente de alimentación alcanza niveles de complejidad cada vez más altas con tal de ganar un poco de eficiencia. Por lo que las fuentes de alimentación con las certificaciones más avanzadas y son en consecuencia las más caras.

El hecho de que una fuente de alimentación sea más eficiente nos permite ahorrar en la factura de la luz, ya que la compañía eléctrica no nos hace pagar cada mes por la cantidad de energía que utilizamos, sino la que obtenemos de las tomas de alimentación de nuestra casa o negocio, por eso la elección de una buena fuente de alimentación con una certificación 80 PLUS avanzada se convierte en un ahorro de dinero a largo del tiempo.

Otra de las ventajas está en el hecho que las fuentes con un mayor nivel de eficiencia hacen menos ruido, ya que al liberar menos potencia en calor hacen que el ventilador se encienda menos veces.

La certificación lo que hace es darnos información sobre cuan eficiente es nuestra fuente de alimentación. Cuanto mayor sea etiqueta, mejor será la fuente de alimentación, al menos, en teoría. Siempre es interesante elegir una fuente de alimentación con una de estas certificaciones, a poder ser 80 PLUS Bronze o superior.

Debido a recientes tensiones políticas entre Estados Unidos y China, las fuentes de alimentación se han encarecido notablemente. Esto hace que acceder a certificaciones como 80 PLUS Gold o superiores resulte bastante prohibitivo. Pero siempre que podamos es conveniente pagar por una fuente certificada y de un fabricante contrastado y contrastable.

Para el usuario medio, la certificación 80 PLUS Bronze es más que suficiente, ya que nos garantiza (teóricamente) una buena eficiencia. Si tenemos equipos con componentes de gama media o alta, o nuestro PC lo utilizaremos para edición de video y similares, es posible que nos interese una certificación mayor. Ya no es solo la eficiencia, sino la protección de los componentes que tenemos instalados.

El problema, como hemos destacado, está en la certificación en sí misma. No existe un control riguroso de la certificación y las pruebas que se realizan no son las más adecuadas.

Además, podemos encontrar en el mercado fuentes de alimentación sin certificar. Los equipos OEM u ordenadores clónicos, normalmente, llevan fuentes de alimentación generericas muy baratas sin certificación. ¿Quiere decir que son malas? No tiene porque, ya que el certificado 80 PLUS no es del todo confiable, pero lo normal es que sean de calidad relativamente baja.

Hay que tener en cuenta que en España y dentro de la UE no se aplica como tal. Una certificación de eficiencia 80 PLUS White, u 80 PLUS a secas, es el certificado más bajo que una fuente de alimentación puede obtener, no obstante, sigue cumpliendo con el estándar de proporcionar más de un 80% de eficiencia energética bajo situaciones de carga del 20%, 50% y 100%, con un factor de potencia de 0,9 o mejor.

En este caso, una fuente de alimentación con etiqueta 80 PLUS White garantiza un 80% como mínimo de eficiencia cuando trabaja en tensiones de 115 V, y una eficiencia del 82% al 20% de carga, del 85% al 50% de carga y del 82% al 100% de carga cuando trabaja en tensiones de 230 V (la que usamos en Europa).

Hablando de Europa y su normativa, desde hace algunos años ya se exige que todos los productos eléctricos tengan ciertos valores mínimos de eficiencia. Estos son ligeramente inferiores a los establecidos en la certificación 80 PLUS Bronze, la que va inmediatamente después de la 80 PLUS White. Esto significa que muchas fuentes que portan esta certificación no pueden venderse en Europa por no cumplir con los requisitos mínimos de eficiencia, mientras que si veis fuentes que tienen el sello 80 PLUS White y que sí se venden es porque sí que cumplen el estándar europeo y que, por lo tanto, están bastante cerca de haber sido 80 PLUS Bronze y no White.

En todo caso, es un tema con el que deberéis tener cuidado, porque es posible encontrar algunos modelos que se están vendiendo sin cumplir con la normativa europea porque ya estaban en los estantes de las tiendas antes de que esta entrara en vigor.

Que 80 PLUS White sea la menor de las certificaciones 80 PLUS (está por debajo de Bronze, Silver, Gold, Platinum y Titanium) no significa necesariamente que la fuente de alimentación sea mala, simplemente que no es de las más eficientes del mercado, pero siempre estará por encima de las fuentes de alimentación que no tengan certificación alguna, especialmente de las OEM donde se pueden encontrar algunas PSU con un rendimiento y eficiencia que son para darles de comer aparte por lo malas que son.

Por este motivo, una fuente con etiqueta 80 PLUS White suele ser sinónimo de una fuente de alimentación fiable y con un rendimiento bastante decente, no obstante, con una etiqueta de precio bastante por debajo de la media. En otras palabras, suelen ser fuentes con una buena fiabilidad y rendimiento, a precios asequibles, así que no son para nada malas.

Eso sí, por supuesto hay todo un elenco de fuentes de alimentación con mejor eficiencia en el mercado, pero no necesariamente con mejor rendimiento dado que hay otros muchos factores a tener en cuenta a la hora de determinar si una fuente de alimentación es buena o no más allá de la certificación 80 PLUS White

La respuesta corta es que no, y no es fiable por diferentes motivos. Para empezar, el fabricante envía dos unidades de la fuente de alimentación a la entidad y son las que se utilizan para las pruebas, pero el resultado es simplemente una referencia y esto significa que no todas las unidades de fuentes de alimentación del fabricante pasan la prueba; dicho de otra manera, solo dos unidades pasan la prueba y el resto de unidades que se fabrican (que fácilmente serán miles de unidades) no la pasan, asumiendo que como se fabrican igual darán los mismos valores.

La realidad es diferente; obviamente, si una fuente se fabrica con el mismo proceso exactamente que otra lo normal es que de el mismo resultado, pero el problema es que las condiciones ambientales pueden cambiar, así como pueden cambiar los componentes internos utilizados, los lotes de material, etc. Por poner un ejemplo, digamos que un fabricante utiliza cierto proveedor de cobre para fabricar los componentes de su fuente, pero pasado el tiempo cambia de proveedor a otro que se lo deja más barato.

Obviamente, el cobre es cobre pero depende del proveedor puede tener unas propiedades u otras y cambiar el desempeño final de la fuente de alimentación. Esto es solo un ejemplo con el cobre pero que puede aplicarse a otros componentes como transformadores, condensadores y otros componentes internos, y a pesar de que hayan cambiado cosas en la fuente, seguirán teniendo el mismo sello de certificación 80 PLUS que obtuvo esta familia inicialmente.

Este ejemplo que os hemos puesto es solo la punta del iceberg en cuanto al sello 80 PLUS. En la actualidad y como hemos dicho en la introducción, la mayoría de usuarios lo toma como un sinónimo de calidad, y esto era así en los inicios pero actualmente ya no es sino un plus que los fabricantes deben pagar como parte de su programa de marketing, y es que si en la actualidad cualquier fabricante lanzara una fuente de alimentación al mercado que no portada el sello de la certificación 80 PLUS, es bastante probable que no muchos usuarios se aventuraran a comprarla por muy buena que fuera porque no se fiarían.

Cualquier fabricante que quiera que su fuente de alimentación porte el sello 80 PLUS deberá pagar una serie de cuotas que no son baratas precisamente, y que encarecen bastante el coste del producto. Por ejemplo, hay una cuota de 5.000 dólares solo por inscribirse en el programa de certificación, y luego se debe pagar 6.000 dólares más para cada uno de los modelos individuales en los que se quiera obtener la certificación. Así, si por ejemplo un fabricante lanza al mercado una familia de fuentes que consta de modelos con 500, 600, 700, 800 y 1000 vatios, deberá pagar en total 30.000 dólares, mas 5.000 adicionales si no estaba inscrito anteriormente en el programa.

Hay que tener en cuenta un factor adicional: el rebranding. Como sabéis hay fabricantes que fabrican fuentes de alimentación para terceros, como por ejemplo Channel Well (CWT) que fabrica fuentes para DeepCool o Corsair. CWT pagará sus tasas para obtener la certificación 80 PLUS correspondiente, pero las terceras compañías solo tendrán que pagar 3.500 dólares para obtener el sello en sus fuentes a pesar de que hayan introducido cambios en éstas, cambios que muchas veces son solo estéticos pero que también muchas veces incluyen cambios internos.

Estas fuentes no pasan de nuevo por el proceso de certificación y evaluación, tan solo «pasan por caja» para obtener el derecho de portar el sello 80 PLUS y nada más, a pesar de que hayan metido sustanciales modificaciones que obviamente afectarán al rendimiento de la fuente de alimentación.

En resumidas cuentas, en la actualidad la certificación 80 PLUS es un mero coste de marketing que los fabricantes asumen porque, como hemos explicado antes, si no los usuarios no se fiarían a la hora de comprar una fuente de alimentación, pero la realidad es que ni aporta tranquilidad ni fiabilidad con respecto al desempeño de la fuente de alimentación.