¿Has notado que la velocidad de internet en tu casa es más lenta de lo habitual este verano? ¿Te has quedado sin conexión más veces de lo normal? La culpa hay que achacársela a las altas temperaturas que hemos padecido durante estas semanas. Es una realidad que el calor afecta al buen funcionamiento del Wi-Fi, ya que sus componentes están diseñados para funcionar de forma óptima en un rango de temperatura determinada y sufren cuando se sobrepasa.
Esto no quiere esto decir que el router deje de funcionar directamente si hace mucho calor, pero sí puede afectar al rendimiento. “Puede ocurrir que simplemente notes una pérdida de velocidad y de rendimiento, incluso puede ser casi imperceptible, pero también podría ocurrir que notes cortes continuos o que te quedes sin conexión de vez en cuando y tengas que apagar el aparato", comentan desde ANOVO, compañía de servicio postventa en tecnología.
Normalmente unos días de calor no van a afecta a largo plazo al funcionamiento del router, más allá del peor rendimiento que va a dar en ese momento, pero si el aparato está expuesto a altas temperaturas de manera continua y permanente podría llegar a afectar a los componentes y acortar sustancialmente su vida útil.
Hay varias pautas que podemos seguir para que una ola de calor afecte lo menos posible a nuestra conexión, ni a los componentes del router a largo plazo.